La salud bucal deficiente de la madre puede afectar la salud bucal del niño a largo plazo

De acuerdo con investigadores de Nueva Zelandia, las madres desean dar a sus hijos lo mejor de todo, sin embargo, una madre con problemas de salud bucal pueden estar traspasando un legado doloroso a sus hijos.

Un estudio de 27 años de duración publicado en línea en el Journal of Dental Research (19 Enero 2011), sugiere que las madres con pobre higiene bucal son susceptibles de tener hijos que también poseen pobre salud bucal cuando ellos se tornen adultos.

Más de 1000 niños nacieron en Nueva Zelandia en 1972. En 1973 fueron examinados cuando tenían 5 años. Más de 900 participantes fueron evaluados nuevamente a la edad de 32 años. La salud bucal de los participantes fue comparada con 835 madres que auto evaluaron su salud bucal en 1978.

Cerca de la mitad (45%) de los niños cuyas madres autoevaluaron su salud bucal como "muy mala", presentaron caries severa, y 4 de cada 10 participantes presentaron perdida dental cuando adultos. Los investigadores teorizaron que la combinación de factores genéticos compartidos y factores de riesgo ambientales que afectan la salud bucal, incluyendo el estatus socio-económico, actitudes, creencias y conocimiento de salud bucal, son pasados de la madre al hijo.

Los científicos comentan que es importante para las madres visitar al dentista regularmente, mejorar su salud bucal y educar a sus hijos en relación a prácticas correctas de salud bucal.

La Asociación Dental Americana advierte a los padres para enseñar a los niños sobre la importancia de la higiene bucal en las edades tempranas, de tal forma que cuando ellos crezcan continúen con los buenos hábitos que contribuirán con su salud general. La higiene bucal, así como la dieta y el ejercicio, deberían ser tomados en consideración cuando se enseña a los niños a mantenerse ellos mismos saludables.

Los padres deberían limpiar las encías de los bebes con una gasa limpia y húmeda después de cada tiempo de comida. Cuando los dientes comienzan a aparecer, cepillarlos con un cepillo dental para niños, enjuague con agua y uso del hijo dental cuando al menos dos dientes estén en contacto.

La visita regular al dentista debería inicia cuando el niño cumple su primer año de vida.

A la edad de seis o siete años, los niños deberían ser capaces de cepillar sus dientes dos veces al día, a pesar de que es necesario de supervisión hasta aproximadamente los 10 u 11 años, para garantizar que realizan un cepillado minucioso. Considerando que cada niño es diferente, su dentista puede ayudarle a determinar si el niño esta cepillando y utilizando el hilo dental adecuadamente.

Los padres deben garantizar que los niños continúen visitando al dentista regularmente. Ellos también deberían preguntar al dentista acerca de los sellantes dentales, un recubrimiento protector plástico que pude ser aplicado a las superficies con la que los dientes posteriores muerden y adonde inicia frecuentemente las caries.

Los adolescentes pueden necesitar refuerzos acerca de las prácticas de buena higiene bucal, la importancia de chequeos dentales regulares y escoger alimentos y bebidas nutritivas, el beneficio de utilizar enjuagues bucales y el riesgo del hábito del cigarro o uso de piercings.

Para más información en los tópicos de salud bucal que afectan tanto a la madre como a los hijos, se puede visitar www.ADA.org.

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